
Es más que probable que en
las últimas semanas hayas oído o leído la palabra metaverso en algún
momento. Desde que Mark Zuckerberg hablara de este concepto y decidiera cambiar
el nombre de su tan conocida empresa Facebook por Meta, ha sido casi
imposible no toparse con noticias o posts en redes mencionando este concepto.
Un concepto que, aunque no es del todo nuevo, hasta ahora era considerado algo
más bien futurista. Y decimos hasta ahora porque no es solamente Zuckerberg; Microsoft,
Google y otras grandes empresas tecnológicas están también apostando fuerte
por este mundo virtual.
Con el Covid19 el mundo
entero ha participado de manera efectiva en un experimento educativo en línea y
por tanto hemos podido confirmar que la educación combinada funcionó de manera
efectiva para nuestros estudiantes pero con deficiencias pedagógicas que
confundían el elearning con la educación más presencial.
¿Qué es el metaverso?
Metaverso hace referencia a
la siguiente generación de internet. Se trata de un universo compuesto por
una red de entornos virtuales en los que se puede tener una experiencia
inmersiva online. En este universo, los usuarios tienen avatares que les
representan y pueden interactuar con otras personas y elementos que
también se encuentran en ese mismo entorno.
Así pues, usando otras
herramientas como las gafas de realidad virtual (cada vez más utilizadas) o
dispositivos para la realidad aumentada, conseguiremos teletransportarnos a un
mundo nuevo dentro del metaverso. Un mundo que, tal como lo ven las grandes
empresas tecnológicas, que son quienes marcan el camino, será una especie
de realidad alternativa en la que podremos hacer todo lo que hacemos en
nuestro día a día sin necesidad de movernos. ¿Te imaginas poder estar en la
oficina, interactuando con tus compañeros, sin necesidad de pasar por atascos o
subirte a un tren en hora punta?
¿Para qué sirven los
metaversos?
Las utilidades del metaverso
son y pueden ser muchas. Lo primero que nos viene a la cabeza es el entretenimiento
y, por supuesto, los videojuegos. De hecho, Minecraft o Fortnite se podrían
considerar como la versión beta del metaverso en este ámbito.

También pensamos rápidamente
en el ámbito laboral; especialmente después de la pandemia, que cambió
la forma de trabajar de muchas personas con el teletrabajo. Es relativamente
fácil de imaginar una versión virtual de nuestro lugar de trabajo, donde nos
comunicamos por videollamadas, ¿verdad?
Mediante la creación de un
metaverso, un centro educativo puede
crear un campus o una réplica de su institución en versión virtual. Con
sus aulas, comedores, salas de profesores… De este modo, alumnos, docentes y el
resto de trabajadores del centro podrán comunicarse e interactuar de forma
ágil, como si se encontraran allí presencialmente, también a través de
videollamadas o videoconferencias. Algo perfecto para las instituciones que
se basan en el e-learning y ofrecen todas sus formaciones online ya que les
permitirá humanizar la experiencia educativa, aunque suene contradictorio.
La combinación de todos
estos elementos en el ámbito educativo permite trabajar el aprendizaje
inmersivo como nunca antes. Se podrá llevar la gamificación de las
lecciones a otro nivel, será posible viajar sin moverse para descubrir la
historia y la cultura de otros lugares, los alumnos podrán aprender las leyes
de la física a lo grande y disfrutar de la ciencia como jamás han
imaginado.

Se podrán hacer prácticas virtuales, tratando de
basarnos en los modelos de enseñanza más actuales
“learning by doing”, “aprender
haciendo”; serán mucho más
fáciles de realizar en estos entornos de realidad virtual donde el alumno y el
profesor puedan interactuar como si de una experiencia en un aula presencial se
tratara. Sabemos que el aprendizaje basado en la experiencia es mucho más
beneficioso para el alumno a corto y medio plazo permitiéndole disfrutar de la
experiencia formativa y consiguiendo una mayor retención en el alumnado. Y si
unimos esa realidad extendida con la Inteligencia artificial podremos personalizar los contenidos
para cada alumno según sus necesidades y niveles de conocimiento.
Nuestros alumnos, mediante
el uso de la realidad aumentada, podrían estar en la propia aula presencial, y
mientras damos nuestra clase, mediante el uso de unas gafas de realidad aumentada,
poder ver parte de los contenidos que les ofrezcamos de manera virtual.
Un profesor
que esté dando una lección sobre Arte Medieval podrá dar la clase y
los alumnos mediante el empleo de las gafas de realidad aumentada
podrían ver y sentirse dentro de una catedral o en un museo con obras de la
época como si estuvieran allí de forma presencial.
¿Te
imaginas tomar una clase de historia en el lugar y momento exacto en el que
ocurrió el hecho? Imaginad una clase de ciencias o una práctica de química utilizando
distintos ácidos y viendo sus diferentes consecuencias sin sufrir daños en caso
de mezclas erróneas ¿O quizá te gustaría realizar la práctica de una cirugía a
un paciente en algún lugar remoto del planeta, utilizando tus propias manos
como si de una intervención quirúrgica real se tratara. ¿Crees que podrías
construir un nuevo gadget con piezas desarrolladas virtualmente? El Metaverso podría hacerlo
posible.
Así mismo, los usuarios
tendrán una sensación de presencialidad
que jugará a su favor a la hora de adquirir conocimientos, sin la necesidad de
trasladarse de su espacio físico. El estar dentro del entorno físico en plena
construcción de la Alhambra debe de ser increíble.
Y de eso va la educación,
del no ya tan futuro y más presente, de formar en la diversidad y en la
igualdad de oportunidades.
Y
cómo decía Morfeo en la película “Matrix” …
“¿Qué es real? ¿Cómo defines
lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que
puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas
interpretadas por tu cerebro”
Bienvenidos al futuro….